LAS GRANDES DUDAS DE LA PLANDEMIA
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LAS GRANDES DUDAS DE LA PLANDEMIA

Es una reflexión sobre los últimos acontecimientos que la población mundial está obligada a vivir por imposición de unos mandatos que la supuesta alianza mundial de los gobiernos han establecido por la presunta presión de la OMS y de algunos mandos con extraordinario poder que dominan la economía mundial.

ANGEL FANTAUZZI | 18 ene 2021


 

LAS GRANDES DUDAS DE LA PLANDEMIA

Muy buenas a todos. Presento a continuación, a forma de reflexión, una serie de dudas, a los efectos de una toma de consciencia de la auténtica realidad que nos están obligando a vivir, pero no la que aparentemente parece ser, sino como dije, la auténtica realidad. No soy un profesional destacado, tan solo un modesto investigador, teórico; que a través de la técnica del modelaje, expongo lo extraído  de determinados conceptos vertidos por científicos y profesionales de prestigio que intentan aclarar con la verdad, en base a sus investigaciones, la terrible situación a la que la humanidad está expuesta, supuestamente a consecuencia de ciertos sectores ocultos,  que presuntamente intentan establecer un nuevo orden mundial bajo el dominio de su autoridad, algo verdaderamente inaceptable.

Según lo que establecen: el Convenio de Núremberg, la Declaración Universal para la Bioética y los Derechos Humanos, de la UNESCO del 19 de Octubre de 2005 (art. 6º) y el Documento BOE de Ratificación del Convenio de Oviedo del 4 de Abril de 1997 (art. 5º) relativo a los Derechos Humanos y a la Biomedicina; no se puede aplicar ningún tratamiento médico ni realizar investigación científica sin el consentimiento del interesado.

El Comité de Bioética de España, dice al respecto, que cuando están en riesgo la salud pública y la salud de terceros, representan un límite al derecho de la persona de rechazar un tratamiento.

Son dos posiciones encontradas. Pero lo establecido en el Convenio de Núremberg; en la Declaración Universal para la Bioética y los Derechos Humanos; y en el Convenio de Oviedo, deben ser protegidos y validados por encima de todo, por una razón también ética. El tema es, que cuando está en tela de juicio la credibilidad de los expertos, observada por profesionales y científicos de alto prestigio internacional, que han expuesto sobrada argumentación de la equivocada e incoherente gestión de las autoridades sanitarias, sería un error renunciar al derecho de uno mismo de rechazar o no un tratamiento. En el caso de las vacunas, cuando es dudosa su composición, dudoso el tiempo que se ha destinado a su desarrollo, entendiendo que por mínimo que se pretenda tardar para tener el 100% de seguridad del cumplimiento de todas las etapas, se necesitan de 4 años en adelante para su garantía; cuando son dudosas las presuntas intenciones con las que se quieren emplear, atendiendo también a presuntas lucubraciones en perjuicio de la humanidad y beneficio de sectores de poder; cuando es dudoso el fin para el cual se quieren  utilizar, poniendo como escusa combatir el Coronavirus, un virus que se desconocen los procesos de investigación a los cuales se le pudo haber sometido, si es que hubo alguno; pero seguro es que el procedimiento necesario para aplicar los postulados de Koch, no se llevó a cabo (algo que explica el Dr. Thomas Cowan en uno de sus vídeos). También es dudosa toda la maquinaria estadística de contagios y fallecimientos que se da a conocer por los medios de difusión y que alarman a la población, basado todo ello en tests PCR, que son considerados totalmente inespecíficos; que pueden dar positivo por cualquier infección respiratoria sin la confirmación de que la causa fuera el coronavirus. El propio creador del método Reacción en Cadena de la Polimerasa (PCR) Kary Mullis, Premio Nobel de Química en 1993 señaló que su test NO sirve como diagnóstico para enfermedades infecciosas respiratorias; información que no manejo directamente, pero aun así se crea una gran duda que no se puede desmentir con plena seguridad. Ahora, seguir caprichosamente con los PCR favorece, indirectamente  la intención estratégica de las Farmacéuticas, y en directo a quienes obcecadamente insisten en hacer cumplir sus injustas razones desacreditando y desoyendo razones que garantizan mayor efectividad que las medidas oficiales utilizadas hasta el momento. ¿Y por qué les favorecen los tests PCR? Porque los  tests PCR aumentan las cifras sin determinar qué resultados corresponden a coronavirus y cuales se deben a otras infecciones. El hecho de que todo se sume a infecciones por coronavirus, es la excusa para decir que aún hay que mantener las restricciones y que es imprescindible un plan de vacunación. Se olvidan de que hay muchas alternativas con medicamentos naturales de prevención, fortalecimiento del sistema inmunitario y de alto nivel de curación. Pero las mismas son desprestigiadas por las autoridades sanitarias y se prohíbe su utilización por considerarlas sin aval científico, cosa muy alejada de la realidad en la actualidad. La verdadera razón es que son de muy bajo costo, lo que no facilita las importantes ganancias que pueden generar las vacunas a sus creadores. ¿Y quiénes vienen a ser? Sorpresa, las industrias farmacéuticas que muchas de ellas financian a la OMS.

Son muchas dudas que ponen en juego la salud y la vida de la humanidad en el Planeta. La estrategia que sostienen quienes están detrás de constituir un Nuevo Orden Mundial es muy concreta; mantener el aislamiento (confinamiento), la incomunicación (mascarillas), el sometimiento (fomentar el miedo) y si es posible, proceder a la despoblación (vacunación). Tema aparte son los Toques de Queda para limitar las reuniones por cualquier motivo, especialmente de los jóvenes. Cuando un organismo joven, con un sistema inmunitario fuerte, entra en contacto con el virus, tiene la capacidad de neutralizarlo y transmitir a otro organismo un virus atenuado que sirve como inmunizador de ese nuevo sistema que se adapta a combatirlo y fortalecerse al mismo tiempo. Y de esta manera  se sucede la acción formando así un sistema inmune colectivo, cosa que no favorece a la plandemia. 

Pero más allá de normativas, convenios y temas jurídicos, vayamos al sentido común. Cuando surge un virus capaz de expandirse a tal punto que pueda convertirse en una epidemia, lo inmediato es estudiarlo aislándolo y aplicarle los postulados de Koch, para determinar sus verdaderas características. Transitar el camino del aislamiento para la población, como segunda medida, es una idea negativa, porque para aislarse de un virus, imposible de detener por su tamaño tan microscópico, sería necesario que cada persona contara con un equipamiento similar al de los astronautas, cosa de locos. En cambio, sería más apropiado el fortalecimiento del sistema inmunitario, exponerse al virus para que dicho sistema se adapte a neutralizarlo y permitir que se forme un sistema inmune colectivo. Vamos a analizar las vacunas. ¿En qué principio se basan las vacunas? En el mismo principio en el que se basa la Homeopatía descubierta por Samuel Hahnemann. En el principio original de que lo semejante cura lo semejante; principio éste que emana de los escritos de los antiguos griegos. Una vacuna desarrollada correctamente, sin ingredientes perjudiciales como el mercurio, aluminio y otros, tiene como finalidad, estimular y preparar al sistema inmune para combatir el virus en cuestión (por supuesto, con la intención de curar, no de crear un producto que genere dividendos millonarios).  Entonces. ¿Por qué esperar una vacuna sin hacer nada, cuando contamos con medios naturales para preparar el sistema inmune como ya expresara anteriormente? Como tercera medida respondamos la siguiente pregunta: ¿Por qué descartar la utilización de medicamentos naturales de probada efectividad, como también ya lo comentara? Y por último respondamos ¿Por qué, presuntamente, las industrias farmacéuticas están pidiendo inmunidad a los gobiernos sobre los efectos adversos que puedan ocasionar sus vacunas? 

La última novedad que se nos comunica es que el virus mutó. Esto representa más miedo y más respaldo al plan de vacunación. Y yo me pregunto ¿La vacuna servirá para la nueva cepa del virus????

En otro orden, sería interesante esclarecer, si con este plan de vacunación no se estaría incurriendo en un grave delito de lesa humanidad, en caso de que se exigiera obligatoriedad en su aplicación, entendiéndose que se trata de una vacuna que no ofrece ninguna garantía en relación de los efectos adversos que pueda ocasionar y el total desconocimientos de los datos científicos de las etapas exactas por las que se investigó su desarrollo. No soy abogado como para confirmarlo, pero es para tener en cuenta.

¡Son muchas dudas, insisto! Despertemos por favor. No sigamos dormidos. Unamos esfuerzos para que con la energía adecuada, seamos conscientes de lo que realmente sucede y superemos el miedo confiando en nosotros mismos y en el esfuerzo de todos los que conformamos esta gran humanidad planetaria. Y aquellos a quienes no les llegue lo aquí expuesto, investiguen y saquen sus propias conclusiones.

Soy un ciudadano común y corriente con estas interrogantes. ¿Cuáles son las suyas?

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